Etapa 3: Cieza - Fuente Álamo.

6 de Agosto de 2024.

Etapa 3: Cieza - Fuente Álamo.

Distancia:70,26 Km.
Desnivel acumulado:858 m.
Hora de Salida: 5:25 h.
Hora de Llegada: 11:17 h.
Tiempo empleado: 5 horas 59 minutos, (tiempo en Wikiloc).


        
Totalmente de noche a la salida de Cieza.

        A las cinco de la mañana me despierto, dando inicio a un nuevo día. Lo primero es un poco de aseo y el desayuno: un café con cruasanes y algo de fruta que compré el día anterior. Al terminar, me pongo la ropa de ciclista y recojo mis pertenencias con rapidez, asegurándome de no olvidar nada mientras lo guardo todo en las alforjas.

Monumento a la Semana Santa.

       Bajo a la calle, dejo las llaves en el buzón y cierro la puerta del portal, consciente de que ya no hay vuelta atrás. Son las cinco y media cuando me dirijo al punto de inicio de la etapa, a pocos metros de aquí, en la plaza de la biblioteca. Allí, una inscripción en grandes letras reza: “Érase una vez…”, un bonito homenaje al inicio de los cuentos infantiles.

        Es plena noche y, al abandonar Cieza, quedo envuelto en la oscuridad. Solo mi potente foco ilumina el camino; sin él, estas salidas nocturnas serían imposibles.

Inicio de la Vía Verde del Chicharra.

        Tras dejar atrás las calles, continúo por una carretera con algo de tráfico, extremando las precauciones, y después atravieso un polígono industrial aún dormido a esas horas. Más adelante entro en un camino asfaltado que serpentea entre casas cuyos muros delimitan sus parcelas. Cuando estas desaparecen, el asfalto también lo hace, dando paso a un sendero de tierra compactada: estoy ya en la Vía Verde del Chicharra, antiguo trazado ferroviario de tiempos pasados.

        Cruzo un puente sin llegar a ver el arroyo que salva y, tras unos tres kilómetros de vía verde, la abandono para continuar por un camino rodeado de campos de cultivo. No logro identificar el tipo de frutales, ya que están vallados y no se distinguen bien.

El perfil de las montañas al amanecer.

        Por el camino encuentro flechas que indican el Camino de Caravaca y la conexión de Cieza con Yecla, los frutales desaparecen y dan paso a extensos viñedos que se extienden a ambos lados del camino.

Señalización del camino de Caravaca y pequeños recorridos.

        Durante un buen tramo no pierdo la señalización: en cada cruce aparece una flecha. Sin embargo, llega un momento en el que dejan de verse. Confiando en el track que preparé en casa, continúo avanzando hasta que me topo con una nave industrial y dos puertas que, en teoría, debía atravesar: una de entrada y otra de salida.

Área de descanso y señalización de la vía.

        Este obstáculo me obliga a buscar una alternativa. Intento evitar la carretera, pero los caminos que aparecen en el mapa acaban desembocando en ella, algo que prefiero no hacer, por lo que retrocedo un poco para intentar retomar el trazado original.

Viñedo con la Sierra Larga al fondo.

       Veo claramente el camino que debo seguir, pero el que estoy utilizando no enlaza con él, sino que discurre en paralelo, separado por un pequeño canal de riego. No me queda otra que coger la bicicleta a pulso, manteniendo una rueda apoyada en el suelo, para poder cruzar el canal. Una vez al otro lado, retomo por fin el track previsto, dirección Jumilla.

        Famosa por sus vinos con Denominación de Origen, Jumilla se sitúa en el Altiplano de la Región de Murcia, donde las tierras del litoral dan paso a las llanuras manchegas.

Plaza de Arriba en Jumilla.

    

Iglesia de Santiago en Jumilla.

       Doy una vuelta alrededor de la iglesia de Santiago, sin muchas expectativas de encontrarla abierta, como así ocurre. Decido continuar y, al llegar al final de la calle, me encuentro con unos escalones que me obligan a bajarme de la bicicleta. El ruido de las calas y el golpeteo de la bici rompen el silencio del lugar, lo que explica la mirada de sorpresa de una vecina, seguramente poco acostumbrada a ver ciclistas por esa calle.

    Salgo de la ciudad dejando atrás el castillo que domina la colina y tomo un camino de tierra hasta enlazar con la carretera RM-403, por la que circulo unos ocho kilómetros hasta llegar a un cruce con varias señales que indican distintos puntos de interés, entre ellos la Cañada Real, por donde continuaré hoy hacia mi destino.

Paneles informativos en La Cañada Real.

               Aunque abandono el asfalto, el camino discurre paralelo a la carretera durante un tramo, hasta que no me queda más remedio que reincorporarme brevemente a ella, esta vez solo durante un kilómetro y medio, después la dejo definitivamente atrás. Llevo ya recorridos 52 kilómetros.

        Un cartel desvencijado y casi ilegible por el paso del tiempo me indica que estoy de nuevo en la Cañada. El camino de tierra está en buen estado y, aunque va ganando altitud de forma progresiva, se rueda rápido. El desnivel total de la etapa es de 858 metros, así que no será una subida especialmente dura.

El asfalto en la Cañada Real de Albacete a Murcia.

        Más adelante, el camino de tierra se transforma en una vía asfaltada, aunque no deja de ser un simple camino rural: una fina capa de asfalto sobre la tierra, pero aun así más cómoda que el terreno anterior.

Cortijo en ruinas en la Cañada Real de Murcia a Albacete.

          En este tramo solitario solo me adelanta un coche antiguo, bien adaptado a este tipo de pistas. De nuevo desaparece el asfalto y continúo por caminos de tierra, salpicados de cruces señalizados con nombres de antiguos o actuales moradores de los cortijos de la zona: Casa del Gaitán, Casa de José, junto a otros ya abandonados y en ruinas.

        El terreno es árido, aunque salpicado de viñedos gracias a las lagunas artificiales que permiten regar estas tierras de secano.

        En el kilómetro 61 me encuentro con un yacimiento arqueológico: los restos de antiguos hornos de yeso, cuyo origen histórico resulta difícil de precisar.

Ancestrales hornos de yeso de Los Llanos.

        Un poco más adelante aparece un área de descanso abrasada por el sol, con varios paneles informativos casi ilegibles y una señal que indica un camino hacia la cima de un cerro flanqueado por molinos de viento. Allí se encuentran las ruinas de la ermita de Los Almendros, visibles desde la distancia, aunque mi ruta la deja a la izquierda.

Ermita de los Almendros, todavía en la provincia de Murcia.

        Ahora toca ascender un poco para cruzar el altiplano que separa las provincias de Murcia y Castilla-La Mancha, donde se ubican los parques eólicos de Los Almendros I y II. Quedan ya poco más de dos kilómetros hasta Fuente Álamo. Miro el reloj y la verdad es que es bastante pronto: son las diez y media de la mañana, cinco horas de ruta que, salvo el fresco del amanecer, han estado marcadas por un sol cegador y un calor sofocante.

        Llegando a Fuente Álamo, sigo por un camino salpicado de pequeños viñedos y olivos. Entro al pueblo por la parte alta hasta llegar a la plaza, donde algunos vecinos están en la terraza de un bar, cómodamente resguardados a la sombra; buena elección.

Iglesia San Dionisio Areopagita, Pl. España, Fuente-Álamo, (Albacete).

        Localizo mi alojamiento, justo en el centro del pueblo. Son las once y veinte de la mañana, llamo al timbre con cierta incertidumbre pensando que quizá la habitación aún no esté lista, y tenga que esperar ahora que el sol empieza a ser sofocante.

        Para mi sorpresa, la misma chica que estaba terminando de preparar la habitación es quien registra mi entrada, esta noche la pasaré en el Hotel de dos estrellas que se llama "Hostal Central", justo en la plaza de España, en el centro de Fuente-Álamo.

        Un buen alojamiento, cuenta con una cocina común con frigorífico, microondas, cafetera y tostadora y todo lo que necesitas para desayunar.

Vista desde eel Hotel de la Plaza de España de Fuente-Álamo, (Albacete).

        Una vez de haberme instalado, con la ropa tendida y yo aseado, me dispongo a comer, me comeré en bocadillo que me hice ayer ya que no he parado a almorzar, así que entro en el bar Rolix, enfrente del Hostal y en el interior me lo como, disfrutando del fresco del aire acondicionado y acompañado de una cerveza bien fría... o quizá dos.

        Hacia las tres de la tarde fui a comer al restaurante "Mesón El Álamo", menú bastante bien y bueno, je je, o será el hambre que se hace al hacer ejercicio moviendo las piernas.

Mandalas haciendo sombra en una calle de Fuente-Álamo.

        Entre la siesta, ver los Juegos Olímpicos, preparar el vídeo y cargar baterías para mañana, la tarde va cayendo. El sol sigue apretando, pero aún me doy un paseo por la localidad y compro algo para preparar la cena y reforzar el desayuno, aunque este esté incluido.

Ayuntamiento de Fuente-Álamo (Albacete).

        Ya al final del día, preparo las alforjas y la ropa de ciclismo para hacer los mínimos movimientos posibles de madrugada antes de abandonar la habitación.

        Un día caluroso, como cabía esperar, y marcado por un pequeño contratiempo antes de llegar a Jumilla, provocado por una nave con una puerta cerrada que me obligó a dar un rodeo innecesario.

        Etapa larga y calurosa entre Cieza y Fuente Álamo, con salida nocturna, viñedos del Altiplano, paso por Jumilla y largos tramos solitarios por la Cañada Real. El amanecer trajo algo de alivio, pero el resto de la jornada estuvo marcada por el sol y el calor hasta alcanzar el destino.

        Un saludo y hasta mañana.





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